Noticias / Nuevas reacciones al fallecimiento del P. Pedro Menéndez Cifuentes (p.1956) en la prensa
El funeral tendrá lugar hoy, a las 17.30 horas, en la Iglesia de la Inmaculada
Esta Noticia fue editada el: 10-07-2017

Nuevas reacciones al fallecimiento del P. Pedro Menéndez Cifuentes (p.1956) en la prensa

(El Comercio)

«El sabio que era amigo de todos»

Tres generaciones de alumnos de los Jesuitas destacan el legado del padre Cifuentes, cuyo funeral se celebra hoy

G. POMARADA gijón - «La noticia, aunque esperada, fue para mí, más que un mazazo de dolor, un sentimiento de pena y a la vez de alegría. Pena porque perdía a un compañero y amigo de bachillerato. Pero alegría porque viví intensamente la personalidad de Pedro». Con estas palabras despide José Antonio Fidalgo al que fue su amigo en la Inmaculada, el padre Cifuentes. Sus allegados eran conscientes de su delicado estado de salud, con un aneurisma en la aorta que le llevó a pasar por quirófano en lo que fue una intervención exitosa, a la que sucedió un daño cerebral que se llevó al que muchos consideran «el sabio amigo de todos».

Pedro Alberto Menéndez Cifuentes nació en 1939 en la calle Celestino Junquera y en su destino se cruzó el colegio de la Inmaculada a edad temprana. Bachiller de la promoción de 1956, cosechó amigos en el centro entre compañeros de diversos cursos, con los disfrutaba de buenas charlas y mejores partidos de frontón. Tras el bachillerato, Cifuentes abandonó su Gijón natal para completar su formación en Salamanca, donde ingresó en el noviciado. En esa etapa fraguó la que sería la gran pasión de su vida, la música. Los años de juventud transcurrieron para el jesuita entre sus estudios de Filosofía en Comillas y, posteriormente, Teología en Madrid. Ordenado sacerdote en 1968, la Inmaculada volvió a cruzarse en su camino solo un año después.

Nunca abandonaría desde esa fecha las paredes del colegio, en las que su ausencia, cuentan, ya se deja notar. Profesor de religión, filosofía y música, los que fueron sus alumnos le recuerdan por ser un adelantado a los métodos pedagógicos de su tiempo. "El Chifu", como le apodaban -explican que por cariño y sin ninguna mala intención- siempre respondió con una sonrisa y paciencia infinita a las trastadas de unos alumnos en edad de rebeldía. A ese público supo emocionar con la música, cada tarde en su clase de las tres y media, a las que muchos acudían esperando encontrarse con una asignatura "maría" y de la salieron conociendo desde las composiciones de la antigua Grecia a la ópera moderna. «Era un apasionado de todo lo que escuchaba, desde Mozart a los inicios del jazz o un madrigal renacentista», rememora uno de sus alumnos, Mariano Rivas, actualmente director de la Orquesta Filarmónica de España. Con la perspectiva de los años, Rivas define a su mentor como «un jesuita de raza y un sabio de vida». Incluso en las clases de Filosofía, recuerda, «trataba de unir las artes y el pensamiento».

«Relatar sus clases de Filosofía sería inútil, pues tuvo la virtud de enseñarnos lo mismo y de la misma forma a muchas generaciones de atolondrados alumnos de COU o de segundo de bachillerato», rememora Jaime Fernández-Paíno, uno de sus alumnos más recientes. Otra de sus jóvenes alumnas, Paula Fernández, evoca sus colecciones de casetes, con las que afinó el oído a tantas generaciones.

«Ahora somos digitales y aunque no alcance la cobertura ni recibas mis correos yo te seguiré pensado y estarás siempre conmigo, Pedro. Qué mejor nombre que el de nuestro patrón para un playu tan gijonudo como tú». El funeral se celebrará hoy a las 17.30 horas en la iglesia parroquial de la Inmaculada.

 

Foto Angel